Durante las vacaciones de invierno, el Museo Argentino de Ciencias Naturales llevó adelante una programación especial: “Exploradores de la Naturaleza. Una invitación a descubrir”. Durante dos semanas, más de 28.000 personas recorrieron el museo y exploraron la naturaleza a través de talleres, juegos, recorridos guiados, experiencias participativas y encuentros con investigadores.

La propuesta permitió que las familias conocieran la biodiversidad desde nuevas perspectivas y se acercaran al trabajo cotidiano de científicos y divulgadores. Desde el 18 de julio al 2 de agosto el museo amplió su horario de visita, abriendo todos los días de 12 a 19 hs. 

Juegos interactivos y ciencia

Entre las actividades destacadas se encontró Arquitectos de la Naturaleza: El mundo secreto de los nidos, una experiencia interactiva en la que los visitantes descubrieron cómo distintos artrópodos construyen refugios, nidos y trampas utilizando materiales presentes en la naturaleza. A través de desafíos de asociación, la observación de ejemplares científicos y materiales de colección, conocieron las sorprendentes estrategias desarrolladas por estas especies.

Otra de las propuestas fue “Persiguiendo Rastros”, que invitó al público a convertirse en explorador de la fauna argentina. Siguiendo distintas pistas, los participantes identificaron algunos de los mamíferos más emblemáticos del país y descubrieron cómo los científicos estudian la presencia de animales en los ambientes naturales.

Mano a Mano con los equipos científicos

Además, las Mesas Científicas acercaron al público al trabajo que se realiza en las colecciones y laboratorios del museo, generando un espacio de intercambio con investigadores y becarios. En esta oportunidad, las actividades pensadas por los equipos de investigación fueron: ¿Los microplásticos están en todos lados?, a cargo de Daiana Paola Ferraro y Tania Dellepiane; Las huellas del pasado, con Belén von Baczko, Luciano Pradelli, Magali Cárdenas, Martín Ezcurra, David Piazza, Santiago Olivetto, Juan Escobar, Agustín Martinelli, Laura Cruz y Mercedes Fernández; e Insectos extraordinarios, a cargo de Luciano D. Patitucci y Gastón E. Zubarán.

Disfrutando el Museo de otra manera

Durante estas semanas, los visitantes también pudieron encontrarse con los divulgadores en sala, quienes acompañaron los recorridos por las exposiciones permanentes, brindando información, respondiendo consultas y complementando la experiencia del público.

El Show de Dinos fue otro de los grandes atractivos de la programación. A través de un recorrido teatralizado por la Sala de Paleontología, un explorador y su particular ayudante prehistórico guiaron a los visitantes por la historia de algunos de los dinosaurios más sorprendentes hallados en Argentina, combinando humor, juego y divulgación científica.

Como siempre, estuvo disponible el Arenero Paleontológico, que permitió que chicos y grandes experimentaran el trabajo de los paleontólogos y conocieron las herramientas utilizadas en el trabajo de campo que permite reconstruir la historia de la vida en la Tierra. Además, el espacio Recreo ofreció un momento para hacer una pausa, dibujar y crear inspirándose en las especies, fósiles y ambientes descubiertos durante la visita. Muchas de esas producciones pasarán a integrar una muestra colectiva realizada con las creaciones del público.

El arte también dijo presente

Por su éxito en meses anteriores, continuaron los talleres paleontológicos ideados por @paleocartón. El Taller Giganotosaurus Arte en Cartón permitió a niños y niñas recrear el cráneo de este gran dinosaurio mientras aprendían sobre su anatomía y el trabajo de los paleontólogos; y el Taller de Moldes y Réplicas introdujo conceptos básicos de Paleontología, los fósiles y la importancia de preservar el patrimonio paleontológico nacional. 

Finalmente, este mes volvimos a recibir “Noa, Nu y la Ballena”, la propuesta que combina teatro y biología para acercar al público al fascinante mundo de las ballenas y destacar la importancia de cuidar nuestros océanos. 

La obra, que reúne humor, emoción y una historia de amistad, realizó seis funciones, todas con una gran convocatoria y una excelente recepción por parte del público. En cada presentación, grandes y chicos descubrieron cómo se comunican las ballenas, cuáles son las principales amenazas que enfrentan en el mar y por qué es fundamental proteger estos ecosistemas.

Una vez más, en estas vacaciones el MACN volvió a consolidarse como un espacio de encuentro entre la ciencia y la comunidad, ofreciendo a los visitantes experiencias participativas que despertaron la curiosidad y promovieron el conocimiento de la naturaleza. 

¡Gracias por venir!