208° Aniversario del Museo

Desde hace 208 años el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” ha tenido como misión el estudio de la biodiversidad pasada y presente del territorio argentino y toda la región, además de divulgar ese conocimiento científico a la sociedad y contribuir a la formación de las nuevas generaciones de ciudadanos. Hoy, 27 de junio, el Museo cumple 208 años desde su creación.

El 27 de junio se celebra el día del Biólogo en Argentina, pues en esa fecha de 1812 el Primer Triunvirato estableció en la ciudad de Buenos Aires el Museo de Historia Natural del país, que con el tiempo terminaría llamándose Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, en honor al prócer propulsor de su creación.

¡Saludamos a todas las biólogas y biólogos!
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Recorriendo el Museo desde tu casa

Dinosaurio “toro con cuernos”

Sin duda los rasgos más característicos de este dinosaurio carnívoro (Carnotaurus sastrei) de 9 metros de largo, es la presencia de los cuernos encima de los ojos y los rudimentarios miembros anteriores. En la Sala de Paleontología junto al calco de su esqueleto, se puede apreciar la impronta de su piel fosilizada, que muestra la marca de los pequeños osteodermos que recubrían su piel. Fue hallado en la provincia de Chubut, y tiene una antigüedad de aproximadamente 70 millones de años.

Cristales

Numerosos cristales de cuarzo amatista recubren la cavidad interna de una gran geoda procedente de Minas Gerais (Brasil).  ¿Cómo se formaron esos cristales?  Las geodas son huecos ubicados en el interior de las rocas,  a través de los cuales se filtran aguas subterráneas con gran concentración de minerales disueltos. Estos van cristalizando en capas, sobre las paredes internas de la cavidad.

Pareja de pingüinos.

Dos ejemplares taxidermizados de pingüino de barbijo (Pygoscelis antarcticus) están exhibidos en la Sala Antártica. Llamados así por la característica línea negra presente en su garganta que permite que se los identifique con facilidad. Se reúnen una vez al año para nidificar, de a miles, en las islas que rodean la Antártida.

Un viaje en el tiempo

El jardín de plantas Nativas se creó en el año 2005 en el predio donde estaba ubicada la histórica calesita del Parque Centenario, con el objetivo de restaurar el paisaje originario de Buenos Aires. Mediante un proceso de restauración ecológica, se plantaron progresivamente cientos de especies de plantas nativas, de los ambientes representativos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Se reconstruyen los principales ambientes de Buenos Aires originario: el pastizal, el espinal, la selva y la laguna. Al restablecer el paisaje original, numerosas especies de artrópodos, aves, anfibios, hongos y otros han recolonizado el ambiente perdido; creando un espacio único para aprender y disfrutar la naturaleza.

Salta, salta, salta…

En la Sala de Artrópodos numerosos ejemplares disecados representan a los principales grupos de insectos, arañas, artrópodos y miriápodos. Se observa en un primer plano una langosta (Chromacris speciosa. Thunberg, 1824), también llamada tucura rayada, la cual forma parte de la colección de insectos de la muestra. A pesar de sus colores brillantes, no tiene grandes predadores, probablemente porque es poco apetecible ya que concentra en su cuerpo sustancias tóxicas de las plantas de las cuales se alimenta. Tiene hábitos gregarios y puede ser plaga de cultivos.

 Mandíbula gigante

La Sala Tiburones, Rayas y Quimeras, nos ofrece un espacio de descanso, pero también una exposición novedosa sobre los peces cartilaginosos. Una colección única de dientes fósiles de distintos tiburones nos muestra cómo evolucionaron los primeros peces cartilaginosos a partir de los vertebrados sin mandíbula. La reconstrucción en tamaño real de la mandíbula del tiburón Megalodón (Carcharocles megalodon) permite tomar dimensión del tamaño de uno de los mayores predadores marinos que haya existido. Se estima que su longitud alcanzaba los 20 metros, y su dieta estaba formada por pequeñas ballenas.

Tres tortugas

En un primer plano podemos ver un ejemplar conservado de la segunda tortuga terrestre más grande que se conoce: la tortuga de Aldabra (Aldabrachelys gigantea). Hacia la izquierda vemos un calco en yeso realizado por el escultor J. Fonseca, a partir de una tortuga marina laúd (Dermochelys coriacea) capturada en 1940 en las costas de la provincia de Buenos Aires. En el fondo se observa una réplica de una tortuga marina boba o “falsa carey” (Caretta caretta). Las tortugas marinas pueden llegar ocasionalmente a la costa de Bs. As., pero no nidifican en estas latitudes.

Leopardo

Una pareja de leopardos (Panthera pardus) se exhibe en una de las vitrinas centrales de la Sala de África. La hembra yace sobre un tronco, mientras el macho debajo (en la foto), muestra un comportamiento agresivo. Los leopardos son animales solitarios, salvo en la época reproductora. Durante unos días la hembra y el macho permanecen juntos, compartiendo el refugio y la comida.

Mirada infinita

Esta Sala está destinada a homenajear el desarrollo de la ciencia en general y de las Ciencias Naturales en particular. La muestra está armada en módulos previstos como unidades autónomas, pero responden a un relato general, accesible y de clara visualización.

Una línea de tiempo permite ubicar los hitos sociales y culturales nacionales y del mundo; y los descubrimientos científicos más relevantes de la historia de la ciencia.

Rapaz nocturna

La lechuza de los campanarios (Tito alba) es una de las más conocidas y emblemáticas lechuzas. Se las puede encontrar en torres altas o campanarios de iglesias donde buscan refugio y nidifican.

El llamativo disco facial en forma de corazón, permite que oriente los sonidos hacia sus orificios auditivos. El color blanco brillante, que puede sorprender en el cielo de la noche, y su silencioso vuelo, la han convertido en protagonista de numerosas leyendas, cuentos fantásticos y relatos supersticiosos. Sin embargo lejos de ser un ave de mal agüero es un verdadero regulador de plagas, ya que se alimenta de roedores. ¿Alguna vez escuchaste su sonido estridente?

Gran perezoso americano

El Megatherium americanum fue el perezoso terrestre más grande que existió y el que desarrolló características más extraordinarias. Con más de 4 m de largo, este gran herbívoro habitó en nuestras pampas, formando parte de la megafauna endémica de América del Sur. En la sala Buenos Aires, hace un millón de años, se puede encontrar la reconstrucción en vida de la cabeza del megaterio, el gran perezoso americano. Por la forma de sus mandíbulas y la disposición de sus dientes se cree que este grupo de perezosos utilizaba la lengua para poder tomar las hojas de los árboles de los que se alimentaba.

Padres responsables

Las Chanchitas pertenecen a la familia de los Cíclidos, que cuenta con más de 2000 especies en todo el mundo. Su comportamiento reproductivo es notable. Cada pareja establece un territorio en torno a una roca, un tronco u otro objeto sumergido donde deposita sus huevos. Ambos padres permanecen junto a sus crías por semanas, protegiéndolas. La chanchita grande (Australoherus facetus ) habita en lagunas y bañados de la región pampeana, alimentándose de invertebrados, insectos y pequeños peces.

Taxidermia: arte y técnica.

En la vitrina de la Sala Histórica del Museo se exhibe un ejemplar de ardilla exquisitamente preparado, tomando un fruto seco con sus miembros delanteros. Las ardillas entierran frutos durante el verano, para recuperarlos durante los meses más fríos, cuando el alimento es escaso. La taxidermia conjuga técnicas de conservación y arte para representar el mundo natural; y exhibirlo en forma dinámica.

Ecotips del Museo