Una obra colectiva que refleja, año tras año, el trabajo científico del Museo Argentino de Ciencias Naturales en la descripción de nuevas formas de vida

Descubrir, describir y nombrar nuevas especies es una de las tareas fundamentales de las ciencias biológicas. A través de ese trabajo no solo se amplía el conocimiento sobre la vida en la Tierra, sino que también se reconstruyen historias evolutivas, se identifican ecosistemas poco conocidos y se genera información referida a organismos que puede ser clave en cuestiones vinculadas con la salud pública, la producción de alimentos y la conservación del ambiente, entre otros. En el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, esa producción científica se reúne y se hace visible a través de una publicación sostenida en el tiempo: el Catálogo de nuevas especies.

El catálogo compila, de manera sistemática, las especies y géneros nuevos descritos por el personal científico del Museo en un determinado período, que suele ser un año calendario. Su elaboración implica un trabajo colectivo que comienza con una convocatoria interna a investigadoras, investigadores y personal que hayan participado en la descripción de nuevas especies. “Recopilamos la información con los datos más relevantes de cada especie y la publicación científica donde fue descripta”, explica el Dr. Cristian Grismado, miembro de la Carrera de Personal de Apoyo del CONICET en el Museo y uno de los responsables de la compilación, junto con el Dr. Martín Ramírez, Investigador de la misma institución.

Un criterio central del catálogo es el rigor con el que se seleccionan los contenidos. Solo se incluyen especies que hayan sido oficialmente publicadas en revistas científicas especializadas, lo que garantiza que la información presentada corresponda a trabajos ya validados y disponibles para la comunidad académica. En ese sentido, el catálogo funciona como un reporte institucional, que da cuenta del volumen y la diversidad de la producción científica del Museo.

Una publicación con historia y continuidad

Desde sus primeras ediciones, el Catálogo de nuevas especies mantiene una estructura clara y consistente, que fue refinándose con el tiempo para resultar cada vez más accesible. “La forma de trabajo se ha mantenido, pero se fue mejorando la manera de presentar la información para que sea más amigable”, señala Grismado.

A lo largo de los años, el catálogo no solo se consolidó como una herramienta de registro, sino que también evidenció un crecimiento sostenido en la cantidad de especies descriptas. Este aumento refleja el dinamismo de las investigaciones que se desarrollan en el Museo, tanto sobre biodiversidad actual como fósil, así como la amplitud geográfica de sus descubrimientos, que no se limitan únicamente a Argentina sino que incluyen materiales del resto de América e inclusive de otros continentes.

Las especies incluidas abarcan una enorme diversidad de formas de vida: invertebrados, vertebrados, plantas, microorganismos y fósiles. En algunos casos, el catálogo incorpora incluso icnoespecies, es decir, trazas fósiles como cuevas, nidos o rastros, que aportan información clave sobre organismos del pasado y su comportamiento. Esta amplitud temática da cuenta del carácter integral del trabajo científico que se realiza en la institución.

Impacto científico y social

Para la comunidad científica, el catálogo permite dimensionar el aporte del Museo al conocimiento de la biodiversidad. “Pone de manifiesto el nivel de producción del personal del Museo”, resume Grismado. Al mismo tiempo, la publicación tiene un valor divulgativo: su formato, las ilustraciones y la variedad de organismos presentados lo convierten en un material atractivo para públicos no especializados, que pueden conocer de primera mano qué investigan las científicas y los científicos del Museo.

Actualmente, el equipo del MACN se encuentra trabajando en una nueva edición del Catálogo, que continuará esta línea de trabajo y reforzará el carácter sostenido de la publicación. Más allá de cada edición puntual, el catálogo se consolida como una herramienta clave para documentar, año tras año, el aporte del Museo Argentino de Ciencias Naturales al estudio y la comprensión de la biodiversidad del planeta.

Bogasonia maradoniana:
Bogasonia maradoniana es una nueva especie de caracol marino proveniente de Santa Cruz, a 62 m de profundidad. Se reproduce mediante cápsulas diminutas con un solo juvenil. Es la cuarta especie del género a nivel mundial y la única descripta para el Hemisferio Sur. Es una especie única dedicada a un argentino único.
Loxosceles galianoa:
Es una nueva especie de araña de rincón (o araña violinista). Fue bautizada como Loxosceles galianoa, en homenaje a María Elena Galiano, una destacada arácnologa de nuestro país y pionera de la División Aracnología del MACN. Es una pariente cercana de Loxosceles laeta, una especie de importancia médica frecuente en viviendas humanas en muchas regiones del país, aunque L. galianoa ha sido encontrada hasta ahora sólo en ambientes naturales del noroeste argentino (en Salta, Catamarca y La Rioja).
Kostensuchus atrox:
Se trata de un gran reptil fósil (con un cráneo de unos 50 cm.) del Cretácico de Santa Cruz, en la Patagonia argentina. Perteneció a un linaje de cocodrilos cuyos representantes no estaban totalmente adaptados a la vida acuática, con rasgos anatómicos que indican un estilo de vida terrestre y activo.
Maleriraptor kuttyi:
Una nueva especie de dinosaurio bípedo carnívoro del grupo de los herrerasaurios, descubierto de rocas del período Triásico (aproximadamente 225 millones de años) del centro de la India. Es el primer miembro de este grupo que se conoce fuera de lo que es hoy el continente americano.