Shakajlura riojanensis, una nueva especie descubierta en La Rioja, ayuda a reconstruir cómo era la vida hace 237 millones de años, cuando los ancestros de los cocodrilos ocupaban el lugar que mucho después tendrían los dinosaurios.
Hace 237 millones de años, el paisaje que hoy ocupa el Parque Nacional Talampaya era muy diferente al que conocemos. Donde actualmente predominan los paredones rojizos y el clima árido, existían ríos, lagunas y extensas llanuras recorridas por una fauna tan diversa como extraña para nuestros ojos.
La Tierra atravesaba entonces una etapa de recuperación. Millones de años antes había ocurrido la mayor extinción masiva de la historia del planeta. Al final del período Pérmico, alrededor del 90 % de las especies marinas y una gran proporción de los organismos terrestres desaparecieron. Los ecosistemas debieron reorganizarse casi desde cero y nuevos grupos de animales comenzaron a ocupar los nichos ecológicos que habían quedado vacantes.
En ese mundo cambiante vivió un gran depredador de seis metros de longitud, emparentado con los ancestros de los cocodrilos actuales. Su nombre es Shakajlura riojanensis y un estudio reciente encabezado por un equipo científico argentino permitió identificarlo como una especie nueva para la ciencia.
Cuando los dinosaurios todavía no mandaban
Aunque solemos asociar el pasado remoto con los dinosaurios, durante gran parte del Triásico ellos todavía no eran los protagonistas de los ecosistemas terrestres.
Los primeros dinosaurios ya existían, pero eran pequeños y relativamente escasos. Los grandes cazadores pertenecían a otros grupos de reptiles, entre ellos los paracrocodilomorfos, parientes lejanos de los cocodrilos actuales.
“Los Paracrocodylomorpha son importantes por varios motivos. Por un lado, nos cuentan sobre el origen de los cocodrilos, los únicos representantes del linaje que llegaron hasta la actualidad. Por otra parte, nos dan información sobre cómo eran esas faunas triásicas posteriores a la extinción pérmica” explica Ariel Cardillo, becario del CONICET y autor principal de este trabajo.
Además, según Cardillo, estos animales son considerados las ‘figuritas difíciles’, porque se encontraron muy pocos ejemplares en comparación con otros grupos de animales de la misma época. “Entonces cada vez que se descubre uno nuevo tiene un altísimo valor científico”, concluye el investigador.
Shakajlura formaba parte de ese grupo. Caminaba sobre cuatro patas, tenía una postura más erguida que la de los cocodrilos modernos y poseía dientes afilados adaptados para capturar presas. Con una longitud comparable a la de una camioneta mediana, debió ser una presencia imponente en los ecosistemas de la época.
Su descubrimiento permite comprender mejor quiénes ocupaban la cima de las cadenas alimentarias antes de que los dinosaurios alcanzaran el predominio que tendrían durante los períodos Jurásico y Cretácico.
Un mundo perdido bajo los paredones de Talampaya
Los restos fósiles fueron hallados en la Formación Chañares, una unidad geológica de la provincia de La Rioja reconocida internacionalmente por la extraordinaria calidad de sus fósiles.
Para las y los paleontólogos, Chañares representa una verdadera ventana al pasado. Sus rocas conservan evidencias de uno de los momentos más importantes de la evolución de los vertebrados terrestres: la diversificación de los grupos que más tarde darían origen a los dinosaurios, los mamíferos y los cocodrilos actuales.
Los ambientes de aquella época estaban poblados por una sorprendente diversidad de organismos. Allí convivían grandes herbívoros, reptiles de aspecto extraño, ancestros lejanos de los mamíferos y numerosos depredadores. Cada nuevo fósil hallado en la región permite reconstruir con mayor precisión cómo funcionaban esos ecosistemas desaparecidos hace millones de años.
El lagarto bendito de La Rioja
Como ocurre con muchas especies fósiles, el nombre elegido para Shakajlura riojanensis cuenta parte de su historia.
El género combina dos palabras del idioma kakán, hablado por pueblos originarios que habitaron gran parte del actual noroeste argentino. “Shakaj” significa “bendito” y “lura”, “lagarto”, por lo que el nombre puede traducirse como “lagarto bendito”. El epíteto específico riojanensis hace referencia a la provincia donde fueron encontrados los fósiles.
Así, el nombre completo puede interpretarse como “lagarto bendito de La Rioja”, un homenaje tanto a la región como a las culturas que la habitaron mucho antes de que la paleontología comenzara a revelar sus secretos.
Una pieza más en el rompecabezas de la evolución
Descubrir una nueva especie no significa simplemente agregar un nombre a una lista.
“El descubrimiento de Shakajlura es algo muy novedoso ya que representa uno de los mayores depredadores de los ecosistemas triásicos y en la Formación Chañares este grupo era conocido previamente por tan solo un ejemplar muy incompleto”, explica Belén von Baczko, investigadora del MACN y parte del equipo a cargo del hallazgo.
Cada fósil aporta información sobre organismos, ambientes y procesos evolutivos que ya no existen. En el caso de Shakajlura, el hallazgo ayuda a comprender cómo cambiaron los ecosistemas durante el Triásico y aporta nuevas evidencias sobre la diversidad de los grandes depredadores que habitaban el sur de Pangea.
El estudio, publicado en la revista Papers in Palaeontology, fue liderado por Ariel F. Cardillo (CRILAR-CONICET) y contó con la participación de Julia B. Desojo (MLP-UNLP-CONICET), Belén von Baczko, Martín D. Ezcurra y Agustín G. Martinelli (MACN-CONICET), además de Nahuel Vega (CNEA) y Lucas E. Fiorelli (CRILAR-CONICET).
Las autoras y los autores del trabajo señalan que la presencia de Shakajlura refuerza la hipótesis de que existieron importantes cambios en las comunidades de vertebrados que habitaron la Formación Chañares. En otras palabras, ayuda a comprender cómo se transformaron los ecosistemas en un período especialmente dinámico de la historia de la vida.
Cada nuevo descubrimiento en Talampaya permite asomarse un poco más a un mundo desaparecido hace más de 230 millones de años. Un mundo donde los dinosaurios todavía no reinaban y donde los ancestros de los cocodrilos ocupaban el lugar de los grandes cazadores.



